Estamos divididos en tres: individos, individuos objetivo y perpetradores. Son imprescindibles las pruebas para poder probar lo que sucede dentro del sistema legal. Si no, el culpable se va de rositas. Y nos lo hemos tragado. Porque sin la ley estamos perdidos, ¿cierto? Son frases que no nos preguntamos de donde han salido. Pero no forman parte de nuestro genoma.
Esta es una situación diseñada microscópicamente, basada en la experiencia de muchísimos años de prácticamente todos los servicios de inteligencia. Pues si algo ya nos cuenta el cine, es que no paran de robarse entre sí. Eso lo sabe James Bond muy bien. Y Tom Cruise ya se pasa hilando el rizo, pero vale.
No nos es posible creer para que así se caiga el muro que nos han puesto delante de los ojos. Hace falta que nos hagan el mismo daño que nos están contando, para que se abran de par en par. Hace falta sufrir.
PUES NO. ESO ES MENTIRA!
Si algo tienen el ser humano por igual es la empatía. Todos y cada uno pueden creer para ver. Que decidan tener miedo, que es demasiada envergadura, que es muchísimo, es cierto.
Cada vez que vas a buscar el nombre de algo en internet te salen nombres de otras personas, de otras cosas distintas. Señuelos para distraer y que no sigas adelante. Para detectar que estás buscando justo lo que sí estás buscando. Es mejor ni tocar ninguno de esos enlaces. Gente que hila tan fino, no se mueve en posibilidades. Se mueve en lo que parece completamente imposible. En la sombra. Justo en donde no vamos a mirar, lo que no vamos a pensar.
Es el principio. Nada más. Pero si no se comienza por creer a ciegas que sí está pasando, que todo esto es tan real, que ha habido un esfuerzo hilado bien fino para que no sea percibido aunque sí haya sido observado. No le hayamos echado ni cuenta. Porque la vida llena demasiado. Porque hay demasiados señuelos donde mirar.
En 1953, Frank Olson, agente de la CIA, fue asesinado por la CIA. Según el Dr. Robert Duncan en su libro «The matrix deciphered» la razón por la que fue asesinado por la CIA fue el uso de espráis químicos como armas biológicas (Pág 156/308). Serie de Netflix WORMWOOD.
En 2015, la Dra. Rauni-Leena Luukanen Kilde, falleció de un cáncer severo que le surgió de pronto. Fue un asesinato por un disparo bestial con un Arma de Energía Dirigida, a una mujer.
Todo esto está contado para que cada cual se forje su propia opinión.
