El cuerpo se convierte en un resonador vivo

Hace ya tiempo que me torturan cuando me pongo los cascos del ordenador. No solo es por el aumento de temperatura en la cabeza. Llega un punto en el que me resulta imposible llevarlos puestos. Y ni siquiera pasan diez minutos. Y la sensación de quemazón en la cabeza es terrible.

Para poder realizar este tipo de tortura electrónica hay que estar muy cerca, los perpetradores tienen que estar vigilando contínuamente lo que haces. No siempre llevas puestos los cascos. Observan justo el momento en el que te los pones. Y actuan. Les lleva poco menos de un minuto entre observarlo y activar la tortura sobre los cascos. Pero me preguntaba cómo era posible que esto funcionase. Y que funcionase tan bien. Así que indagué.

La primera cuestión que se me ocurrió era, por cosas que había observado previamente con el ratón y el teclado donde ocurría algo muy similar -son dispositivos diferentes, idéntica tortura-, que se tenían que conectar a los cascos. Y que para hacerlo tenían que estar muy muy cerca.

¿Porqué? Los cascos están en una determinada posición muy concreta. El cable es prácticamente invisible desde lejos. Pero desde el piso de arriba pueden verlo sin el menor problema con un arma milimétrica. Todo ubicaba a los perpetradores en el piso de arriba sin ningún género de duda.

¿Donde disparan? ¿A los cascos o al cable? Inicialmente, los niveles de radiación no ionizante en auriculares y computadoras están regulados y son muy bajos. Aumentar demasiado la potencia podría generar problemas de seguridad y compatibilidad electromagnética. Cualquier aumento intencional se limita a experimentos controlados en laboratorio.

Dicho eso, cómo podría aumentar la radiación en condiciones reales:

  • exposición externa. Si a los cascos o a su cable se les apunta directamente una fuente de radiación electromagnética, el material metálico del conector y los drivers pueden actuar como receptor y reirradiar parte de esa energía
  • efecto antena. los cables de los auriculares funcionan como antenas lineales. Hace falta conectarlos al móvil para escuchar la radio. Si se encuentran dentro de un campo electromagnético fuerte, captan energía y la redistribuyen, lo que puede multiplicar los valores medidos respecto al uso normal.
  • acoplamiento inductivo/capacitivo. Al acercar una fuente de radiación a la conexión (jack/usb/bluetooth), se produce un acoplamiento que transfiere energía adicional al sistema. Esto puede alterar las mediciones y dar la impresión de un aumento.
  • Resonancia. Si la frecuencia de la radiación externa coincide con la longitud del cable o con componentes metálicos del casco, se produce un fenómeno de resonancia que amplifica el campo local.

Este tipo de aumento no es un «truco» de laboratorio, sino un efecto físico real de interacción entre campos electromagnéticos y materiales conductores. No se trata de que los cascos generen más radiación por sí mismos, sino de que se convierten en receptores y redistribuidores de energía externa.

¿Y si a ese contacto le sumamos el contacto humano?

  • El cuerpo humano es conductor.
  • Cuando llevas los cascos puestos, tu piel y tejidos se convierten en una extensión del tejido eléctrico.
  • Esto provoca un acoplamiento capacitivo: el campo electromagnético externo se transfiere más fácilmente al conjunto «cascos» + «cuerpo».
  • En la práctica, el cuerpo actua como una antena de gran tamaño, captando radiación y redistribuyéndola.

El cuerpo se convierte en un resonador vivo, amplificando la radiación como si fuera un instrumento.

¿La temperatura absorvida por la radiación podría ser suficiente para llegar a tener que quitarse los cascos al cabo de poco tiempo?

Exposición a campos muy intensos (cientos de V/m o más, los cascos y el cuerpo pueden absorver suficiente energía para que se note un aumento de temperatura.

Podría sentirse calor en la piel o en la zona de contacto, y en un escenario extremo, sí podría ser incómodo hasta el punto de querer quitarse los cascos.

Este documento sirva para que investigues, verificar y probar un hecho similar.

Los perpetradores realizan este tipo de tortura con cualquier dispositivo con el que estés en contacto: teclado, ratón, cascos con cable, bluetooth, … Se nota porque normalmente los usas/llevas todo el día. Y con la tortura electrónica comienzan a quemar y ni diez minutos.

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